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Comunicación -1
Apuntes
Ordenes del amor en la pareja
 

Hombre y Mujer

Al hombre le atrae la mujer porque como hombre le falta la mujer. Y la mujer se siente atraída por el hombre porque como mujer le falta el hombre, ya que lo masculino está referido a lo femenino. Y lo femenino está referido a lo masculino, por lo que la mujer, para ser mujer, necesita al hombre.

Es propio de los órdenes del amor entre el hombre y la mujer que el hombre quiera a la mujer como mujer, y que la mujer quiera al hombre como hombre.

Padre y madre

Los órdenes del amor entre el hombre y la mujer comprenden que, juntos, el hombre y la mujer se hallan orientados a un tercero, y que lo masculino y lo femenino que les es inherente sólo alcanza su plenitud en el hijo. Ya que sólo como padre, el hombre se convierte en hombre en el pleno sentido de la palabra, y sólo como madre, la mujer se convierte en mujer en el pleno sentido de la palabra, y sólo en el hijo, el hombre y la mujer se funden en una unión indisoluble en el pleno sentido de la palabra y de manera visible para todo el mundo. A pesar de todo, es cierto que su amor como padres para el hijo tan sólo continúa y corona su amor como pareja. Ya que su amor como pareja precede a su amor como padres y, como las raíces al árbol, su amor como pareja también sustenta y alimenta su amor como padres.
Si su amor como pareja fluye de todo corazón, también fluye de todo corazón su amor como padres para el hijo. Y si su amor como pareja se marchita, también se marchita su amor como padres para ese hijo.
Cualquier rasgo que el hombre y la mujer admiran en ellos mismos y en su pareja, también lo admiran y lo aman en su hijo. Y cualquier rasgo que les irrite y les moleste de ellos mismos y de su pareja, también les irrita y les molesta en su hijo.
Por tanto, todo respeto, y amor, y apoyo que los padres logren hacia el otro en la relación de pareja, también lo lograrán hacia el hijo. Y todo aquello que en términos de respeto y amor y apoyo malogren en la relación con su pareja, también lo malograrán hacia el hijo.
En cambio, cuando su amor como padres hacia el hijo continúa y corona su amor mutuo, su hijo se siente visto, tomado, respetado y amado por ambos padres, sabiéndose en orden y bueno

La consumación

El temor de llamar por su nombre a lo más íntimo que tenemos y de quererlo como primero y más inmediato en una relación de pareja, seguramente estará relacionado con el hecho de que, en nuestra cultura, la consumación del amor entre hombre y mujer a muchos les parece algo casi indecente, una necesidad indigna. A cerca de la consumación... ningún otro hacer humano se halla más en concordancia con el orden y la plenitud de la vida, y ningún acto como este nos obliga más extensamente para el todo del mundo. Ningún otro hacer humano nos aporta tan dichoso placer y, en consecuencia, tan amoroso dolor.
La consumación del amor entre hombre y mujer es, a la vez, nuestro hacer más humilde. En ninguna otra parte nos descubrimos tanto, revelando indefenso nuestro punto más vulnerable; y no hay nada que protejamos con tan profundo pudor que el lugar en el que el hombre y la mujer amorosamente se encuentran, revelando y confiándose lo más íntimo.
Y la consumación del amor entre hombre y mujer es nuestro hacer más valiente. Ya que, cuando el hombre y la mujer se unen para el resto de sus vidas, ya están encarando el final, viendo su límite y encontrando su medida, aunque todavía se hallen al principio y antes de llegar a la plenitud.

En la consumación del amor se muestra la superioridad de la carne sobre el espíritu, su veracidad y su grandeza. Sin duda, a veces nos vemos tentados de desdeñar la carne en comparación con el espíritu, como si aquello que se realiza por institnto y necesidad, por anhelo y amor, fueran menos que aquello que la razón y la voluntad moral nos imponen. Pero lo instintivo demuestra su sabiduría y fuerza allí donde lo razonable y lo moral topan con sus límites y fallan. Ya que a través del instinto actúan un espíritu superior y un sentido más profundo, ante los que nuestra razón y nuestro querer ético retroceden y huyen.

Bert Hellinger (constelaciones familiares)

 

Patricia Ordoñez-Terapeuta gestálgica-PNL-COACH